‘Día de Muertos’, el thriller sobrenatural filmado en Jalisco que conecta tradición mexicana y cine internacional

‘Día de Muertos’, el thriller sobrenatural filmado en Jalisco que conecta tradición mexicana y cine internacional

La película tiene como protagonistas a Max Reeves, Alejandro Ávila y Adriana Paz

Por Sofía Torres el 9 abril, 2026

La elección de la película Día de Muertos para la competencia Hecho en Jalisco del Festival Internacional de Cine en Guadalajara es la confirmación de un proyecto nacional lleno de ambición que une dos industrias de países diferentes. Rodada un 95% en territorio jalisciense y generadora de más de 120 empleos, la cinta conecta el imaginario mexicano con circuitos internacionales sin sacrificar su identidad.

Día de Muertos toma lugar en un entorno rural mexicano atravesado por la popular festividad mexicana y los inexplicable. Jane, una mujer que despierta sin memoria en una clínica durante las fiestas, comienza a experimentar visiones de ultratumba. A su alrededor, el Dr. Balmes y la enfermera Ledesma intentan darle estabilidad, aunque sin éxito.

Protagonizada por Max Reeves, Aaron Jakubenko, Adriana Paz, Alejandro Ávila, Daniela Sánchez Reza, Guadalupe Ortiz y Alfredo Herrera, Día de Muertos es coproducción México–Estados Unidos que reúne a distintas empresas y perfiles creativos. Bajo la producción del mexicano Francisco Arias, el proyecto cuenta con la participación de Conley Entertainment Group y con distribución respaldada por Lionsgate y Netflix.

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En Tomatazos tuvimos la oportunidad de platicar con Arias, productor del filme, quien explicó cómo se construyó una película que, aunque nace de un contexto muy local, también tiene la intención de circular en otros mercados.

¿Dónde se define realmente el trabajo de un productor en un proyecto como Día de Muertos?

Arias reconoce que gran parte de su labor como productor se desplazó hacia un terreno de estrategia. Su intervención mantuvo en un punto intermedio entre la negociación y la conformación de equipos que pudieran responder a una exigencia cinematográfica internacional.

“En este proyecto escalé más a la parte administrativa, más estratégica, de tomar decisiones para que funcionara la logística”, comentó. Esa dimensión, que suele pasar desapercibida, implicó coordinar procesos complejos sin que el rodaje sufriera contratiempos. El resultado fue una producción que logró completarse sin incidentes, algo que no siempre ocurre en proyectos de esta escala.

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El productor también participó en decisiones relacionadas al casting y a la integración de los equipos técnicos. Su experiencia previa, que incluye labores operativas en cámara y edición, le permitió entender las necesidades de cada departamento y seleccionar perfiles adecuados. “Creo que es muy importante cómo eliges a todo tu equipo”, señaló.

La unión lo creativo y lo organizativo se volvió crucial al tratarse de una producción que debía responder a estándares particulares. La película, además de funcionar como un relato, también tenía que sostenerse en una ejecución técnica de calidad, y lo logró.

La estructura internacional y el reto de adaptarse sin perder identidad

El carácter binacional de Día de Muertos, producida entre México y Estados Unidos fue desde el inicio la forma en que se desarrolló el proyecto. Trabajar con un guionista no mexicano, Bennett Yellin, y con un equipo de inversionistas extranjeros implicó modificar dinámicas que suelen ser comunes en producciones locales.

Arias explicó que el equipo mexicano optó por adaptarse a los métodos de trabajo de Estados Unidos. Esta decisión implicó cumplir con protocolos y exigencias técnicas distintas. “Logramos tener el estándar técnico para poder trabajar al ritmo y bajo la demanda de equipos de Estados Unidos”, afirmó.

El productor percibió una apertura genuina por parte del equipo extranjero para incorporar elementos mexicanos dentro de la narrativa. La riqueza simbólica del Día de Muertos, así como las locaciones elegidas, formaron parte de esa construcción: “Yo los vi muy entusiasmados con la riqueza cultural que tenemos acá en México”. Decisiones como rodar en espacios con fuerte carga visual y cultural nacieron de ese interés por capturar lo que el país ofrece en términos estéticos y simbólicos.

El resultado es una película con una identidad muy mexicana que confía en que esa autenticidad puede llegar a audiencias más amplias sin diluirse.

Negociar valor, presupuesto y confianza

La película contó con 1 millón de dólares de presupuesto y Arias reconoce que uno de los mayores retos fue precisamente administrar esa inversión sin comprometer la calidad. La percepción de costos por parte del equipo internacional trajo tensiones que debieron resolverse a lo largo del proceso.

“Tuve que defender mucho los costos para que todos tuvieran los insumos que necesitaban”, explicó. Esa defensa lo hizo negociar con ambas partes, siempre buscando equilibrar las necesidades del equipo mexicano con las condiciones planteadas por los inversionistas.

El proceso no estuvo exento de fricciones, pero hizo posible un modelo de trabajo que permitió cumplir con los objetivos del proyecto. Arias describe esta etapa como un constante “estira y afloja”, en el que cada decisión debía justificarse tanto en términos creativos como económicos.

Francisco Arias nos adelantó que existe la intención de producir dos secuelas dentro del mismo universo, lo que podría consolidar a Jalisco todavía más como sede de producciones internacionales.

Jalisco como punto de encuentro para el cine internacional

El rodaje de Día de Muertos aprovechó las locaciones del estado y puso a prueba sus aptitudes para albergar producciones de gran escala. Con un equipo compuesto en su mayoría por talento local, la película se convirtió en un indicador del potencial de la región.

Arias aplaudió la creatividad y la preparación de quienes forman parte de la industria de cine en Jalisco. Sin embargo, también señaló limitaciones que podrían frenar su crecimiento en el corto plazo. “Hay mucha gente que se entrena y se perfecciona mucho”, dijo, reconociendo el nivel alcanzado.

El problema, según explicó, yace en la falta de personal suficiente para cubrir múltiples producciones simultáneas. Durante el rodaje, coincidieron varios proyectos en el estado, lo que dio paso a escasez en áreas técnicas específicas. “Te encuentras que en tareas muy específicas solo hay dos personas o tres”, señaló.

Esta situación habla sobre la necesidad de formar nuevos perfiles y ampliar la infraestructura humana de la industria local. Para Arias, el crecimiento de Jalisco como centro de producción dependerá no solo de atraer proyectos, también de fortalecer su base de talento.

En ese sentido, Día de Muertos no se presenta únicamente como una película, también como un síntoma de un momento particular en el cine mexicano. Uno en el que las fronteras entre lo local y lo global se vuelven más porosas, y donde la adaptación puede definir el rumbo de futuras producciones.

Día de Muertos tendrá su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Las proyecciones están fijadas para el 23, 24 y 25 de abril.

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